Actualidad|23 de noviembre de 2021

La paradoja de Chile: la ultraderecha gana cuando la izquierda también

Un análisis en profundidad de elecciones en Chile, en las cuales José Antonio Kast, candidato de ultraderecha, se impuso ante Gabriel Boric, a quien deberá enfrentar en la segunda vuelta el próximo 19 de diciembre.

Por Victoria Contreras

Política Hoy

Tal como lo predecían las encuestas, habrá segunda vuelta electoral en Chile el próximo 19 de diciembre. En la misma se enfrentarán José Antonio Kast, candidato de ultraderecha del Partido Republicano que salió en primero, ante Gabriel Boric, candidato izquierdista de Alianza Dignidad. A pesar de haber alcanzado una gran distancia respecto a sus contrincante, ninguno logró obtener el 50% necesario para consagrase en la primera vuelta. En el caso de Kast, el abogado sacó el 28,02%, frente al 25,60% de Boric.

 

De esta manera, el caso chileno y la posible conformación del nuevo arco político volcado hacia la ultraderecha representa una paradoja. Esto se debe a que las elecciones de mayo del presente año marcaron un claro giro hacia la izquierda en el país. Incluso, en esos comicios la centroderecha quedó lejos de alcanzar el tercio necesario para influir en el contenido de la nueva Carta Magna. En este sentido, las elecciones constituyentes representaron un gran golpe para Sebastián Piñera, reflejando el declive de poder del mandatario, al igual que el descontento con las fuerzas políticas a fines y los partidos políticos tradicionales.

 

En este contexto, las primeras encuestas mostraban a Boric como el claro ganador de las elecciones, aunque, poco a poco, iba perdiendo puntos porcentuales en la intención de voto. La percepción inmediata al 15 y 16 de mayo era la de un importante cambio en la política chilena, una decepción con los políticos históricos del estado y la de un fracaso del “milagro” chileno. El modelo económico liberal, reconocido a nivel mundial por su éxito, estaba en crisis y la desigualdad social chilena se volvía cada vez más una realidad innegable. Después de todo, a pesar del crecimiento económico sostenido de un 5% luego de la vuelta a la democracia, el país también tenía el mayor coeficiente de Gini entre los 35 estados de la OCDE.

 

 

¿Dónde está el giro?

Ahora, esto nos lleva a preguntarnos, ¿realmente existió un viraje a la izquierda en Chile? El escenario político y social chileno post 2019 es uno sumamente complejo. Es importante tener en cuenta que la victoria de Apruebo fue la clara expresión de la crisis de legitimidad y confianza del gobierno, al igual que el descontento social por el manejo del país. No obstante, esto no significó que el cien por ciento de los ciudadanos que votaron por la alianza “izquierdista” se sentían interpelados por esas ideas. En otras palabras, se trataba de un voto castigo no solo a la administración de Piñera, sino a los partidos tradicionales chilenos. Esto hace que sea más fácil comprender el nuevo escenario político del estado, entendiendo que Chile no se trata de otros de los casos de la región que en los últimos años realizaron un giro hacia gobiernos más de izquierda, como Argentina, o que están próximos a hacerlo, como posiblemente Brasil.

 

El gran error que se cometió desde el conocimiento de los resultados de las elecciones Constituyentes fue tratar lo sucedido como un fenómeno lineal que llevaba al país inevitablemente a lo que se conoce como los gobiernos de “nueva izquierda”.  Además, tal como demuestran estos comicios, el enojo con el arco político tradicional llevó, en realidad, a una creciente polarización política en el país. Esto explica por qué Kast se impuso ante Boric, a pesar de lo sucedido meses antes.

 

De esta manera, hablar de una paradoja al estudiar el caso chileno se trataría solo de un análisis superficial de lo ocurrido en el último tiempo. De hecho, tal como está sucediendo alrededor del mundo, estamos una vez más frente al ascenso de partidos de ultraderecha en un contexto de creciente fragmentación de la sociedad chilena.

 

 

Los apoyos de cara a la segunda vuelta

Luego de unos comicios repletos de sorpresas, tanto Kast como Boric, se preparan para salir a buscar los votos del centro necesarios para consolidarse en el poder. En esta línea, la estrategia a seguir por cada uno para captar estos votos será crucial. No se debe olvidar también que en el país no es obligatorio votar, lo cual explica, en parte, la tendencia a la baja que experimenta el país en las últimas décadas. El claro ejemplo de esto es la reducción de más de 12 puntos porcentuales de participación entre 2009 y 2021. En consecuencia, no se trata solo de conseguir los votos del electorado de los otros candidatos, sino también lograr que estas personas decidan ejercer su derecho.

 

En este contexto, lo más probable es que Kast salga en busca de los votantes tanto de Parisi, como de Sichel. En el caso del primero, se trató de una de las grandes sorpresas de la jornada. Esto se debe a que, con una campaña especial y controversial, ya que el candidato al vivir en Estados Unidos ni siquiera viajó a Chile, el economista se ubicó en tercer lugar, acumulando el 12,99% de los votos. De esta manera, sin un poner un pie en el país, fue capaz de vencer al oficialista Sebastián Sichel, perteneciente a Chile Podemos Más. Si bien en el caso de Parisi, el candidato no manifestó ningún apoyo, su electorado se caracteriza por ser de centroderecha.

 

Por su parte, Sichel, a quien los sondeos lo ubicaban en segundo lugar previo al incremento exponencial de la popularidad de Kast, se expresó respecto a la segunda vuelta. "Es evidente que por la candidatura de izquierda no voy a votar", sostuvo. Sin embargo, agregó que tiene "diferencias programáticas con José Antonio Kast", aunque estaría "dispuesto a conversar hacia adelante".

 

En cuanto a Boric, probablemente apunte al electorado de Yasna Provoste, candidata del Nuevo Pacto Soical; de Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista ; y de Eduardo Artés, de Unión Patriótica. En el caso de la primera candidata, al misma se mostró muy disconforme con los resultados, haciendo un llamado a los chilenos a “no permitir el avance del fascismo que representa Kast”. Asimismo, fue similar la postura de Artés, asegurando que luchará contra el “fascismo de Kast”, aunque rechazando respaldar a Boric.

 

Por último, Marco Enríquez-Ominami, quien obtuvo un 7,6% de votos fue el candidato que salió claramente a apoyar al líder de Alianza Dignidad. No obstante, advirtiendo a Boric que, "Si usted no une, si usted sigue intransigente, perderemos".

 

De esta forma, probablemente sean caótico el próximo mes en Chile. A pesar de tratarse de menos de 30 días, las estrategias de Kast y Boric serán cruciales para definir el futuro del país, el cual se encuentra cada vez más afectado por la profunda crisis social.

 

 

VC