Agenda|04 de septiembre de 2022

Las fallas de un Estado empresario

Las 34 empresas públicas nacionales sumaron un deficit equivalente a 3 millones de jubilaciones mínimas.

Por

Francisco Festa

Política Hoy

La economía argentina, por acción u omisión, en algún momento saneara las cuentas nacionales debido al insostenible nivel de déficit fiscal que tenemos. Ahora bien, sabiendo que en algún momento se realizará un ajuste o mejor dicho y parafraseando a Marco del Pont, “se desacelerara el crecimiento real del gasto”, procedemos a desarrollar la función del “Estado Empresario” y sus implicancias en la economía en pos de visibilizar cual puede ser una fuente de ajuste. 

 

En primer lugar, el Estado interviene con el argumento de eficiencia a través de la asignación de recursos en el mercado, debido a que este se caracteriza por tener un único oferente tal como ocurre con los monopolios naturales. Es allí cuando el Estado justifica que el comportamiento de la empresa actuando por su propia lógica no va a producir un resultado eficiente e interviene para minimizar la supuesta ineficiencia. 

 

El Estado puede interferir con consecuencias deficitarias en el mercado a través de: intervención de precios, obligando a la empresa a bajar el precio y ofreciéndole subsidios para mantener rentabilidad. También puede utilizar tarifas en dos partes teniendo en cuenta el costo variable y fijo, pero con el costo de que aparezcan distorsiones y situaciones de regresividad, como ocurre con la tarifa eléctrica. Puede, a su vez, regular a la empresa privada y, por último, la opción históricamente más usada: producción abierta por parte de empresa pública. 

 

 

Las 34 empresas públicas nacionales sumaron un deficit equivalente a 3 millones de jubilaciones mínimas

 

Ahora bien, ya establecido las formas de intervención, pasemos a ver como funciona actualmente el “Estado Empresario”. Según un informe elaborado por la Fundación Libertad para el primer trimestre del año, entre las 34 empresas publicas nacionales sumaron un déficit operativo de $93.348,3 millones, es decir, al equivalente a 3 millones de jubilaciones mínimas de aquel entonces. Para seguir tomando dimensión de las ineficiencias, para el periodo 2021 el déficit operativo represento el 0,78% del PBI. No obstante, se deben sumar las transferencias del tesoro en concepto de gastos de capital, elevando el déficit a 1,2% del PBI. 

 

Queda claro que gran parte del financiamiento de las empresas publicas viene de las transferencias del tesoro. Según el boletín fiscal del cuarto trimestre del 2021, el 43,6% de los ingresos corrientes fueron provistos por el tesoro, generando un gasto del 0,85% del producto.

 

Si el Estado no interviniera y dejara funcionar al mercado por su propia lógica, no se generarían los problemas que representa su intromisión. Un claro ejemplo de ello es el mencionado caso de Aerolíneas argentinas, una empresa netamente deficitaria que, a costas de un Estado cuasi mercantilista, goza de los beneficios brindados y pondera su función de monopolio obtenido de manera injusta afectando al desarrollo del mercado y fustigando a los pasajeros, que cada vez son menos. 

 

Es primordial aceptar la dinámica del mercado y el sistema de precios que viene consigo. En línea con ello, Friedrich Von Hayek en “El uso del conocimiento de la sociedad” explicaba el sistema de precios y decía: “(…) la cooperación entre millones de personas con información incompleta produce mejores resultados que decisiones centralizadas y necesariamente arbitrarias.”

 

En el grave contexto, caracterizado por inflación rozando los 3 dígitos, pobreza que no para de subir, sector informal de la economía cercano al 50%, precios artificiales y un gobierno que hace más hincapié en el alegato de un fiscal que en los descalabros macroeconómicos, es inaceptable que se vaya en contra de la evidencia empírica y se promueva todo el gasto anteriormente descripto con todos los costos que ello conlleva.