Conflictos en el Frente de Todos|07 de octubre de 2021

La relación entre Cristina y Máximo, deteriorada

El conflicto por los cambios en el Gabinete visibilizaron las broncas que estaban tapadas. La relación con Sergio Massa, clave para la supervivencia del hijo de los Kirchner.

Por Edmundo Tusam

La contienda a cielo abierto que protagonizó el Frente de Todos luego de la derrota en las PASO tuvo como consecuencia el deterioro de ciertas relaciones entre quienes manejan los hilos de la coalición.

 

Cristina Fernández de Kirchner, vicepresidenta de la Nación, acumuló el hartazgo al punto de explotar con una carta que efectivamente le costó la cabeza a más de un funcionario del Ejecutivo. El vínculo con Alberto Fernández, su compañero de fórmula, terminó por deshacerse por completo al punto de que el único punto de adyacencia entre ambos es la estabilidad de un gobierno que llegó al poder para "poner a la Argentina de pie". Las elecciones de noviembre, mientras tanto, serán también otro parteaguas en el destino del Frente de Todos, pero aquello es otro cantar.

 

Sin embargo, las esquirlas de aquella semana caótica no llegaron únicamente a las esquinas del albertismo. Fuentes cercanas a Presidencia marcan que la relación con su hijo, Máximo Kirchner, también se vio afectada.

 

Por el lado del primogénito de Néstor Kirchner acusan a que los cambios de ministros fueron insuficientes y puestos unilateralmente por el binomio presidencial, sin previa consulta de ninguno de los actores de peso que lo rodean. Máximo se considera entre los cinco políticos con mayor autoridad en el oficialismo y siente que en determinadas cuestiones claves su apreciación es esquiva ante los ojos de su madre, quien no lo tiene en cuenta:

 

"Considera que tiene peso suficiente para poder tomar decisiones de mayor envergadura, él ya no responde a nadie, Máximo responde por Máximo", marcó un colaborador del jefe del interbloque del Frente de Todos en Diputados.

 

Esto último es justamente es lo que causa rispideces entre CFK y su hijo. "Cristina se cansó de que su hijo tenga tanta autonomía política", marcó en estricto off un operador político cercano a las relaciones en la Rosada. La vicepresidenta es afín al verticalismo, es decir, a imponer normas desde arriba. Las incontables apreciaciones públicas, sin autorización, por parte de Máximo acerca del rumbo del gobierno en el post-PASO habrían reafirmado este punto de vista que Cristina ya meditaba desde hace algunos meses. Alberto Fernández puede estar distanciado con su compañera electoral, pero coincide en esto último.

 

Por si fuera poco, Massa, también disconforme por el escaso protagonismo adquirido en el cambio de Gabinete, habría encontrado un sustento mutuo en el apoyo con Máximo, un vínculo que es desaprobado por todos los integrantes del Frente de Todos, salvo por quienes rodean a estos dos. Compañeros en constante diálogo por su estadía en la Cámara de Diputados, habrá que estar atentos a cómo pueda llegar a consolidar un grupo estratégico que podría complicarles los planes tanto al albertismo como a Cristina.

 

Quienes están en el día a día del oficialismo ya están al tanto de que la vicepresidenta ya no habla de política con él y solo trata temas familiares. "Lo ningunea al hijo cuando habla en privado con los suyos", marcaron días antes de la redacción de esta nota.

 

 

ET