Crisis en el Frente de Todos|27 de septiembre de 2021

¿Deshielo en la Provincia?: La caída en la adherencia al peronismo

Los resultados de las PASO marcó la pérdida de institucionalización de la coalición. El Ejecutivo parece haber comprendido la gravedad de la situación, pero revertir dos millones de votos perdidos parece tarea imposible.

Por Juan Yannuzzi

Política Hoy

Es necesario aclarar en primera instancia que el título no representa más que una hipótesis que podría ser corroborada la noche del 14 de noviembre. Ni siquiera ese día se va a poder aseverar con total seguridad una afirmación semejante, aunque de repetirse el resultado de las PASO la posibilidad estaría más cercana.

 

La puesta a disposición de las renuncias de los miembros del gabinete bonaerense no es más que una confirmación de la crisis que sufre el peronismo en la provincia. La seguidilla de eventos resultante en la crisis institucional a nivel nacional puede relacionarse con el fenómeno en cuestión. Se entiende que un vaivén en la cantidad de votos es circunstancial pero lo sucedido puede dar cuenta de un proceso de mayor magnitud al mal desempeño del peronismo en elecciones pasadas.

 

El fenómeno del deshielo del sistema de partidos hace referencia a la perdida de institucionalización de una configuración de partidos políticos en un momento dado. En este caso no sería el sistema en su conjunto el que gotea, sino una de las coaliciones predominantes. El lector puede rechazar este postulado relacionándolo, en magnitud, a la gran caída del radicalismo luego del gobierno de De la Rúa. Sobre esto, una aclaración: no porque esa caída del histórico partido haya sido tan abrupta, esta merma de votos hacia el peronismo unido, especialmente en la Provincia de Buenos Aires, no merece una análisis detallado.

 

En la Provincia de Buenos Aires la participación fue del 68,3%, dos puntos arriba de la media nacional. Sin embargo, este indicador fue menor en los distritos históricamente peronistas como son los municipios de la tercera sección electoral. Allí la participación fue del 62%, significativamente inferior al 72% de ciudadanos que acudieron a emitir su voto en las PASO del 2019.

 

 

 

La caída de votos del Frente de Todos en su provincia predilecta fue estrepitosa. Con más de dos millones de votos menos que los cosechados en las primaras del 2019, el FDT tuvo una disminución del 43% en su caudal total, mientras que la cantidad de boletas de Juntos por el Cambio depositadas en las urnas permaneció prácticamente igual (-2%)

 

Se tiende a suponer que una baja participación beneficia al peronismo, dada la adherencia del simpatizante justicialista a su espacio partidario. Sin embargo, la baja concurrencia en los distritos típicamente peronistas habilita la reflexión contraria a esa suposición. El votante peronista puede haber evitado emitir su preferencia dado el descontento con la gestión del oficialismo. Antes de votar a otro, prefiere no hacerlo en absoluto. 

 

La tercera sección es una buena muestra para visualizar el fenómeno del deshielo/goteo que sufrió el peronismo el 12 de septiembre. La disminución de los votos que recibió el Frente de Todos en la sección del sur del conurbano bonaerense fue similar a la media provincial , un 40%. Por su parte, la baja en la participación con respecto a 2019 fue un 14%, idéntica a la merma provincial. 

 

 

 

Hablar de un deshielo o desinstitucionalización del peronismo bonaerense es tanto apresurado como erróneo, sin embargo no se debe dejar de analizar la gran caída en la adherencia al peronismo. Desde La Plata parecen delegar, tanto la responsabilidad como las decisiones sobre el futuro, en la Casa Rosada. La esperanza de ganar el control del senado bonaerense fue destruida en minutos luego de conocerse el resultado, ahora les resta ganar terreno con el mínimo margen de maniobra que queda en la ciudad de las diagonales.  

 

El ejecutivo nacional parece haber comprendido la gravedad del asunto, aunque no resuelvan en que dirección virar el timón. Recuperar los más de dos millones de votos perdidos es, más que una proeza, una misión imposible. Encaminarse a revertir el descenso de la imagen del peronismo es la batalla que dará el Frente de Todos, especialmente en la Provincia de Buenos Aires. Para esta tarea la unidad y la adaptación a las demandas ciudadanas será clave.

 

 

JY