Provincia de Buenos Aires|04 de agosto de 2022

Avanza la carrera para la gobernación bonaerense

Por el oficialismo buscará su reelección, apoyado por Cristina Fernández. El panorama es mucho menos claro en Juntos por el Cambio. 

Por

Marcos Serú

Avanza la definición de los candidatos a gobernador para la elección del 2023 en el distrito más populoso del país: la provincia de Buenos Aires. Por el lado del oficialismo no se esperan grandes sorpresas. Axel Kicillof, respaldado por Cristina Kirchner, buscará su reelección. Las otras posibilidades, como la de Martín Insaurralde, de buena relación con Máximo Kirchner y los intendentes, no logró despegar.

 

En la oposición, el panorama es mucho menos claro dado que ningún candidato logra consolidarse con un apoyo decisivo de la coalición. Diego Santilli, que cuenta con el apoyo del jefe comunal porteño, encabeza la carrera por su alto nivel de conocimiento y por haber encabezado la lista de diputados nacionales que ganó en el distrito en las últimas elecciones. Sin embargo, es resistido por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal y carece de anclaje territorial.

 

Cristián Ritondo es otro aspirante fuerte a la candidatura, que tiene apoyo de Vidal, de quien fue ministro de seguridad durante su mandato como gobernadora. Pero muchos sectores del PRO consideran que será difícil que Ritondo logre apoyo de los sectores sociales del norte del conurbano, electoralmente decisivos para la oposición.

 

También están anotados el intendente de Capitán Sarmiento, Javier Iguacel, que cuenta con el respaldo de Patricia Bullrich; y Diego Valenzuela, intendente de Tres de Febrero. Este último tiene como ventaja que cuenta con una gestión local para mostrar y además no será cuestionado por ningún referente nacional porque acompaña el proyecto presidencial de Larreta y, a la vez, tiene un buen vínculo con Macri.

 

Por su parte, al radicalismo se le dificultará encontrar un candidato competitivo. Un candidato de consenso sería el presidente del comité provincial, Maxi Abad, pero su nivel de reconocimiento es bajo.

 

Es probable que se repita el esquema de 2015 y 2019, con una fórmula compartida encabezada por el PRO y con un radical de candidato a vicegobernador. La lógica estaría dada por la preminencia del PRO en el conurbano y áreas cercanas a la Capital Federal, mientras que el radicalismo cuenta con muchas intendencias y legisladores provinciales en el interior.