Análisis político|10 de enero de 2022

El peronismo está en peligro: lo explica uno de los mejores analistas

El politólogo Mario Riorda resalta la crisis de confianza de la coalición peronista y sus conflictos internos por la pérdida de representación con su votantes y su propio ideario.

Por redacción

La actualidad acecha al oficialismo y le pega en donde más le duele: en su poderío electoral. Si el Frente de Todos nació como la coalición del gran parte del peronismo para resultar unos contendientes irrebatibles en los comicios, esa realidad se ha esfumado y ante las elecciones del año pasado se vislumbró que los lazos con la sociedad se han degradado.

 

En otro sentido, "el peronismo tiene una condición identitaria y, por qué no, una adicción: el poder. No en sentido burdo y simplista, pues todo espacio procura poder. El poder peronista incluye representaciones sociales potentes, gobernabilidad y pragmatismo. Peronismo son relaciones que sostienen, enredos que posibilitan, imbricaciones para acceder -al poder- y hacer -con el poder-". Quien dijo es el director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, Mario Riorda, que lleva varios años analizando la actividad de los principales espacios políticos y gubernamentales desde la estrategia comunicacional.

 

Si las diferencias entre cada uno de los actores que integran el Frente de Todos se saldaron fue porque la victoria electoral resultaba más provechosa que la prolongación de estos conflictos. Sin embargo, el peronismo sacó el 33% en 2021. "La relación de representación se quebró", dice Riorda en su columna de análisis en Diario Perfil, quien explica al movimiento fundado por Juan Domingo Perón como "un partido ofertista, cargado de iniciativa y acción política. También, gestor preferente y solucionador de crisis". Sin embargo cita a una encuesta de la Consultora Zuban-Córdoba de la cual el 62% de los entrevistados creían que el peronismo no es necesariamente el mejor partido para salir de la crisis actual: "La relación simbólica con el ideario pragmático se quebró".

 

La crisis del gobierno se basa también en la falta "de reputación y credibilidad". Han sido hartos los ejemplos en los cuales la gestión de Alberto Fernández ha vuelto sobre sus pies para bajar medidas impuestas por ellos mismos: el caso fundacional es la estatización de Vicentín. "Solo con credibilidad se llega a la confianza. Ni la confianza se gana sin lo previo, ni la confianza se mantiene para siempre". Es así que el oficialismo navega en una "falta de perspectiva y desaprobación". Riorda marca que solo ciclos como el primer gobierno de Carlos Menem, el de Néstor Kirchner y el de Cristina en el período 2009-2012 "fueron verdaderamente formadores de agenda. El actual gobierno no lo es".

 

Citando a los politólogos Mariano Fraschini, Santiago García y Nicolás Tereschuk; Riorda marca que de los seis "recursos de poder" para analizar los liderazgos -de poder institucionales, sociales, financieros, de estrategia política, el apoyo ciudadano y de poder internacional-, el gobierno de los Fernández posee carencias de cada uno de ellos: "Esto es una rareza en el peronismo".

 

Por último, el especialista en comunicación política da un mal augurio para el Frente de Todos y su capacidad de vender expectativas y esperanza de futuro a sus votantes: "El peronismo asiste a una mala noticia hoy: sus orígenes son (poli)clasistas. ¿Elementos transversales de esa organización? El partido político y los sindicatos. ¿Elementos que han perdido peso relativo en la actualidad? El partido político y los sindicatos. Ahí la mala noticia".

"Es cierto que el peronismo ha tenido mutaciones contemporáneas que rompieron mucho su esencia identitaria constitutiva y ampliaron ostensiblemente los límites de la representación. El menemismo y el kirchnerismo fueron moviendo el imaginario -y los límites- en torno al espacio político. Mucho. Pero el problema es que la sociedad se mueve más rápido que lo que espacios puedan representar hoy", dijo Riorda.

 

 

JA