#Política|19 de noviembre de 2021

La historia y los gritos entre Rodríguez Larreta y Macri

La relación entre el jefe de Gobierno porteño y el expresidente está completamente rota. Insultos telefónicos y un repaso de un vínculo que tiene más de dos décadas.

Por Edmundo Tusam

El expresidente Mauricio Macri y el jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta se conocen hace mucho tiempo. Desde los 90' que, uno ligado al ámbito empresarial y el otro comenzando una incipiente carrera política, ambos mantuvieron contactos, en los que la afinidad política y la aspiración constante por acceder a mandos de poder en el área política, generaron los primeros lazos estrechos.

 

La primer contienda electoral de Macri fue de la mano de Rodríguez Larreta: el primero como candidato a jefe de Gobierno y el segundo como vice, perdieron en las elecciones de 2003 en un ballotage contra el binomio de Aníbal Ibarra y Jorge Telerman.

 

 

La oportunidad para asumir al mando de la municipalidad de Buenos Aires le llegó en 2007, pero con Gabriela Michetti en el lugar de vicejefa. En 2011 sería la futura gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, quien acompañara al expresidente de Boca en su reelección. Horacio Rodríguez Larreta la miró de afuera, pero desde un lugar estratégico: ocho años como jefe de Gabinete de la Ciudad rindieron sus frutos para que este sea el elegido de Macri para asumir su legado en 2015.

 

Ese misma linea sucesoria se podía prever de cara a los previsibles dos mandatos presidenciales que iba a hacer el fundador del PRO. Sin embargo, la corrida cambiaria iniciada en 2018 fue el principio del fin para aquellas aspiraciones. Los tiempos se acortaron y los márgenes también. Mientras que en 2019 Rodríguez Larreta reeligió en un distrito cómodo para el PRO, Macri perdió en primera vuelta. Cuatro años de presidencia y otros cuatro que no. 

 

La pandemia también funcionó como otro catalizador. Si el actual jefe de Gobierno había escrito en sus fichas de graduado que quería ser presidente de la Nación, su protagonismo y centralidad en las políticas durante el 2020 lo impulsaron como figura nacional. Macri siguió refugiado.

 

Como consecuencia de ello, las elecciones de 2021 lo encontraron como principal armador del espacio en el ámbito del AMBA. Una juzgada arriesgada que precipitó en la baja de Patricia Bullrich en su candidatura porteña y en el enrroque entre Vidal y Santilli, para que ambos migren a los distritos contiguos para sus presentaciones a diputados nacionales.

 

Más alla de los resultados electorales, según trascendidos que llegaron a Política Hoy, tanto Rodríguez Larreta y Macri fueron, días antes de las elecciones, a una de las provincias patagónicas a reunirse con los principales candidatos de la zona. Uno de ellos, testigo en el encuentro de ambos, marcó que el "odio visceral" que existe entre ambos. Los insultos, irreproducibles, no se limitaron en la privacidad de aquellos encuentros: en el medio de una de las reuniones, el jefe de Gobierno lo llamó a Macri para reprocharle el libre albedrío que manejó en los últimos momentos de la campaña. En frente de quienes estaban reunidos con él, el expresidente respondió con insultos, los cuales fueron respondidos de igual manera por el otro lado del teléfono.

 

Momentos después, producto de encontronazos que ya se venían dando, Macri declaró en complicidad con Javier Milei, uno de los mayores competidores para el frente encabezado por María Eugenia Vidal -y una de las razones por la disminución de su efectividad electoral-: una demostración de guerra hacia Rodríguez Larreta. Los sucesivos apoyos que tuvo el líder de La Libertad Avanza demuestran no la causalidad mas si una cierta correlación en los resultados de las generales versus las PASO: mientras que Juntos por el Cambio perdió un punto, los libertarios aumentaron casi cuatro. 

 

Personas al tanto de la relación entre los líderes PRO saben que la relación está completamente rota. La competencia de cara a las presidenciales 2023 no auguran un mejoramiento entre ambos. Aunque este pronóstico, como siempre, puede fallar.

 

 

ET