Internacionales|16 de junio de 2022

¿Espías rusos en la Corte Penal Internacional?

Países Bajos evitó la entrada de una persona que trabaja en el servicio de inteligencia militar ruso a la Corte Penal Internacional, la cual investiga crímenes de guerra en Ucrania.

Por

Victoria Contreras del Olmo

Política Hoy I Internacionales

El servicio de inteligencia de Países Bajos (AIVD) aseguró este jueves haber impedido que un espía ruso se infiltrara en la Corte Penal Internacional (CPI), cuya fiscalía es responsable de la investigación de presuntos crímenes de guerra en Ucrania. De esta manera, se encienden las alarmas por la posible presencia de espías dentro del tribunal internacional.

 

Como informó el país, la persona en cuestión intentó ingresar como becario, lo que le daría acceso al edificio y los sistemas de la Corte Penal Internacional. Asimismo, según explicó el AIVD el joven utilizó una identidad falsa brasileña para viajar de Brasil a Países Bajos, donde se encuentra la sede de la CPI en La Haya.

 

Los servicios de inteligencia neerlandeses consideraron al espía ruso una “amenaza para la seguridad nacional” y le negaron la entrada a Países Bajos el pasado abril, “enviándolo de vuelta a Brasil en el primer vuelo que salió” de Ámsterdam.

 

Un punto importante para entender la importancia de esto es el trabajo del tribunal en la investigación de crímenes de guerra. En esta línea, el fiscal de la CPI, Karim Khan, está recopilando pruebas de ello, aunque también está analizando los que tuvieron lugar durante la guerra rusa en Georgia en 2008. Por lo tanto, “el acceso encubierto a la información de la CPI sería muy valioso para los servicios de inteligencia rusos”.

 

“Si el oficial de inteligencia hubiera logrado acceder como becario a la CPI, habría podido recopilar inteligencia y buscar (o reclutar) fuentes, y disponer el acceso a los sistemas digitales de la CPI”, señaló el AVID. Además, añadió, que podría haber influido en los procedimientos penales de la CPI.

 

¿Quién es el presunto espía?

El espía se hacía pasar por un ciudadano brasileño Viktor Muller Ferreira, nacido el 4 de abril de 1989, cuando en realidad su verdadero nombre es Sergey Vladimirovich Cherkasov, nacido el 11 de septiembre de 1985, y usó una entidad encubierta “bien construida mediante la cual ocultó todos sus vínculos con Rusia en general y el GRU en particular”.

 

De acuerdo con lo difundido por la AVID, un oficial como Cherkasov es conocido como “ilegal”, es decir, un espía que recibió un “entrenamiento largo y extenso”, y que usa un alias como identidad y se presentan como extranjero, por lo que es “difícil de descubrir” y tiene acceso a información inaccesible a un ciudadano ruso.

 

“El enfoque principal del GRU es recopilar inteligencia militar, pero también recopila inteligencia de naturaleza más política o tecnológica. El GRU no sólo recopila información, sus oficiales también llevan a cabo operaciones de influencia encubiertas”, agregó el AIVD.

 

Espías en Países Bajos

Esta no es la primera vez que Países Bajos expulsa a espías rusos del país. En este sentido, al ser un centro para la política internacional, a lo largo de los años fue un objetivo clave para el Kremlin. Por ejemplo, en el 2018 se registró un polémico caso, cuando se deportó a cuatro agentes de los servicios secretos rusos que planeaban atacar, en un momento de investigaciones clave que involucraron a Moscú, la red de internet de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), situada en La Haya.