Internacionales|18 de junio de 2022

La OMC libera las patentes de la vacuna contra COVID-19

La Organización Mundial del Comercio acordó que países en vías de desarrollo produzcan dosis anticoronavirus “sin el consentimiento del titular de los derechos”. No obstante, las grandes farmacéuticas consideraron la medida como un acto en contra de la propiedad intelectual.

Por

Marco Palazzo

La Organización Mundial del Comercio (OMC) aprobó este viernes suspender temporalmente las patentes de las vacunas contra el COVID-19, según consensuaron los 164 miembros del organismo luego de 20 meses de negociaciones.

 

La medida del ente internacional fue diagramada para que los países en vía de desarrollo, principalmente de África, puedan fabricar dosis anticovid durante cinco años. En este sentido, Nigeria tiene un 8% de la población con dos dosis de vacunas, Camerún un 5% y Libia 17%, entre algunos países.

 

El plan se diseñó a partir de resolver la cuestión de las personas no vacunadas. Lo cierto es que el 60% de la población mundial recibió al menos dos dosis de las vacunas, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

La decisión fue acordada durante la XII Conferencia Ministerial de la OMC en Ginebra. Pero la gran polémica se centró en el comunicado que explicita que “se autoriza el uso, sin consentimiento del titular de los derechos, incluyendo ingredientes, procedimientos y la tecnología del ARN mensajero”.

 

En línea con la propuesta de la OMC, la relatora especial sobre discriminaciones de la ONU, Tendayi Achiume, opinó: “El status quo actual equivale a un sistema de apartheid vacunatorio”.

 

Desde otro óptica, la asociación humanitaria Médicos sin Fronteras describió el acuerdo como un “fracaso global para la población de todo el mundo”. “Estamos decepcionados de que no se haya podido alcanzar una verdadera derogación de la propiedad intelectual que cubra todas las opciones médicas contra el Covid-19, en todos los países”.

 

Por su parte, la Federación Internacional de Asociaciones y Fabricantes de Productos Farmacéuticos (IFPMA) defendió a los laboratorios y científicos, y criticó la burocracia innecesaria del comercio internacional. “La propiedad intelectual permitió la investigación y el rápido desarrollo  de las vacunas, mientras las barreras comerciales socavaron los esfuerzos colectivos para entregar vacunas a quienes más las necesitan”, detalló el organismo en un informe.

 

Las grandes farmacéuticas de todo el mundo, como Pfizer y Johnson & Johnson, también repudiaron la medida de la OMC como un acto que va en contra de la propiedad intelectual. Estas compañías argumentan que la medida constituye una actitud negativa hacia los científicos e investigadores que se encargaron de diseñar, componer y lanzar las vacunas en tiempo récord.