Actualidad|25 de octubre de 2021

Brasil: peligra la estabilidad de la democracia más grande de la región

“Tengo tres alternativas para mi futuro: ser arrestado, asesinado o la victoria”, sostuvo en el último tiempo Jair Bolsonaro, cada vez más acorralado y frente a una probable derrota en el 2022.

Por Victoria Contreras

Política Hoy

Los planes de Jair Bolsonaro de romper con el techo de gasto público para financiar el programa Ayuda Brasil generó un cimbronazo en el gobierno y los mercados brasileños. De esta forma, el extraño giro en la política económica del mandatario provocó la renuncia de cinco altos funcionarios de la cartera de Economía.

 

Esto sucede en un contexto sumamente complicado para Bolsonaro, quien intenta avanzar con medidas de tinte populista con el objetivo de apalancar sus chances para las elecciones presidenciales de 2022. Tal como señalan las distintas encuestas, cada vez se encuentra más lejos la posibilidad de reelección del mandatario, en contraposición con el incremento de la popularidad de Lula Da Silva, expresidente y líder del PT. Un claro ejemplo de esto fue al encuesta realizada por XP/Ipespe, la cual encontró que el 54% de los brasileños califica el desempeño de Bolsonaro como “malo o terrible”. Asimismo, los datos obtenidos señalan que, si las elecciones se llevaran a cabo hoy, el 40% votaría por Lula y el 24% por Bolsonaro.

 

En esta sentido, el 2022 será un año clave para la región. Si bien se augura un futuro pesimista para el actual presidente de Brasil, la realidad es que también es demasiado pronto para descartar todas sus posibilidades. Esto podría explicar el drástico cambio en el rumbo de la política económica de su gabinete.

Como lo demostró Paulo Guedes, ministro de Economía, la agenda liberal y el control de gastos implementado por el gobierno quedará archivado, lo cual provocó fuertes turbulencias en el mercado bursátil del país. Específicamente, el avance del programa conocido como Auxilio Brasil tendrá como efecto el aumento del 20% de los subsidios para el próximo mes, al igual que se intentará ampliar el alcance de los beneficiarios. De acuerdo con la información provista por las autoridades, se pasaría de 14,7 millones de familias a 16,9 y se incrementará el promedio del monto percibido por cada beneficiario de 190 reales mensuales a 228.

 

Sin embargo, este giro en la política económica del país tiene una contracara: desequilibrio fiscal y ruptura del techo de gasto establecido en la Constitución. Esta maniobra permite al gabinete evadir la principal ancla fiscal de Brasil y aumentar considerablemente el gasto social de cara a los próximos comicios. En la práctica, el gobierno cambiará la fórmula de ajuste de la inflación que corrige el techo, artilugio que abre espacio de 40.000 millones de reales en el presupuesto.

 

“Detesto perforar el techo (de gastos). Pero no estamos acá solo para sacarnos diez en lo fiscal”, se defendió Guedes, al lado de Bolsonaro.

 

Esta medida no solo derivó en la salida de cinco funcionarios, sino también en un gran revuelo, tanto en el mercado como en la opinión general. Por un lado, la bolsa de San Pablo registró una caída semanal de 7,3% con la renuncia de los cinco altos cargos del ministerio de Economía. Mientras que, por otro lado, no tardaron en llegar los cuestionamientos hacia Bolsonaro por ceder a políticas de tinte populistas y que responden solamente a un mero propósito electoral.

 

En cuanto a la respuesta de este último punto, Guedes sostuvo que el presidente “es un político popular, no es un populista”. A la vez que el mandatario afirmo que lamenta “la situación en la que los pobres se encuentran en Brasil, pasando dificultades; no estamos luchando por las elecciones en 2022, ese tema no se toca".

La realidad es que la democracia más grande de Sudamérica a pesar de sobrevivir en el último tiempo a una importante cantidad de golpes se encuentra en una situación delicada. Mientras que, a la hora de realizar un análisis frente a las elecciones electorales que cada vez están más cerca, las fake news, investigaciones judiciales, el manejo irresponsable de la pandemia, entre otros escándalos, le terminaron pasando factura al gobierno. Si bien queda un largo camino por recorrer, el gobierno de Jair Bolsonaro se encuentra cada vez más acorralado y con menor margen de acción. Prueba de esto es el viraje de su política como último intento, bastante crédulo, por recuperar parte de su popularidad perdida.

 

 

VC