Opinión|05 de octubre de 2022

Derecho a la educación en la Ciudad

La educación se disputa en la lucha de poder entre los gremios docentes, estudiantes politizados y autoridades incompetentes.

Por

Santiago Novoa

Director de la Escuela de Gobierno del Instituto IDEAS

En la última semana la toma de al menos 12 establecimientos educativos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha puesto nuevamente en agenda el derecho a la educación.

 

Para contextualizar, como señaló oportunamente la Ministra de Educación porteña Soledad Acuña Todavía no superamos ni sanamos los daños profundos de la pandemia en la educación de los chicos y chicas”.

 

Como parte del escenario educativo, las autoridades ministeriales de la Ciudad decidieron que durante el ciclo lectivo 2023 las jornadas EMI (Espacio de Mejora Institucional) y las instancias de perfeccionamiento docente se lleven adelante fuera del horario escolar, a fin de no afectar la cursada de los alumnos, extendiendo a su vez el calendario lectivo del año 2023 a 192 días de clases.

 

Mientras tanto, a fines del mes de septiembre las escuelas Lengüitas, Pellegrini, Guaglianone, Pasteur, Moreno, Tosco, Falcone, Pugliese, García Lorca, Roca, Walsh, Cerámica, Avellaneda y el Colegio Nacional Buenos Aires fueron ocupados por algunos de sus alumnos en reclamo del rechazo a las prácticas laborales obligatorias, reclamos de mejoras edilicias y de higiene; también reclamos referidos a la alimentación.

 

Resulta oportuno destacar que semanas antes de estas tomas, desde la comunidad educativa de diversas escuelas de la CABA (Escuela 17 DE 9, Blas Parera del barrio de Palermo, por citar un ejemplo concreto) surgieron reclamos relacionados a raíz de la presencia de roedores en los establecimientos. Tal fue la situación que el legislador de la CABA, Eugenio Casielles, presentó un pedido de informe al respecto. Vale aclarar que al día de la fecha esta situación perdura sin solución.

 

Ante los reclamos, el Jefe de Gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, decidió hacer campaña: “No vamos a dialogar con los que anulan el diálogo (…). No vamos a permitir que pequeños grupos marquen el ritmo de la Educación en la Ciudad de Buenos Aires”. Llama la atención el tono de estas palabras en contraste ante los constantes cortes de calles que sufrimos los porteños día a día ante la inacción de las autoridades gubernamentales.

 

Por su parte, la Ministra de Educación expresó que “el kirchnerismo armó un escenario con las tomas como si estuviésemos en los 70” y aprovechó la oportunidad para hacer campaña afirmando que a mí me gustaría presentarme con un proyecto de desarrollo y progreso junto a Horacio Rodríguez Larreta para acto seguido contradecirse al declamar “es una falta de respeto a la agenda y a las prioridades pensar en la candidatura cuando hay tanta gente angustiada”.

 

A todo esto debe sumarse la, al menos cuestionable, decisión de las autoridades porteñas de enviar policías de la ciudad a domicilios de los padres de alumnos partícipes en las tomas a fin de notificarlos sobre el inicio de expedientes por violación al Código Contravencional

 

Los hechos echan luz sobre la situación. 

 

El presupuesto en educación en la Ciudad disminuye año a año; al respecto el sitio chequeado.com informa que este cayó un 14% en términos reales –descontando el efecto de la inflación- entre 2011 y 2020. 

 

Respecto a seguridad e higiene, la Auditoría General de la Ciudad advirtió en dos informes que serias irregularidades en el Plan Integral de Mantenimiento a partir del incumplimiento “con la totalidad de los controles de plagas, ni con las rutinas de control de instalaciones eléctricas, desagües pluviales ni tampoco el control de cerramientos”, a su vez detalla “la falta de control en el servicio alimentario de los comedores en las escuelas” y las “irregularidades en las modalidades de contratación de las empresas, insuficiencia en los mecanismos de aplicación de penalidades y sanciones para los proveedores del servicio”. De los documentos destaca que “los casos por intoxicaciones y el mal estado de las viandas escolares aumentaron exponencialmente en los últimos años”.

 

Desde el gobierno porteño señalan que 291.000 alumnos acceden a los servicios alimentarios, cuyo menú fue diseñado por la Dirección General de Servicios a las Escuelas, junto a 26 nutricionistas y dos licenciadas en tecnología industrial de alimentos.

 

En relación a las prácticas educativas, desde el sitio web de la CABA se explica que las mismas buscan facilitar la inserción laboral de la juventud, fortaleciendo el vínculo entre la escuela y el mundo laboral. Hasta el momento más de 500 organizaciones adhirieron a la propuesta.

 

Así la educación pública en la Ciudad de Buenos Aires resulta víctima de la lucha de poder entre gremios docentes, estudiantes con aspiraciones políticas o fama, alumnos en la plenitud de su lógica rebeldía y la demagogia e inacción de las autoridades de turno.