Opinión|24 de julio de 2022

El pasado presente: Argentina y un nuevo plan económico que fracasa

Un análisis de nuestras variables macroeconómica para entender dónde estamos parados y hacia dónde vamos.

Por

Francisco Festa

Política Hoy

Promediando una crisis económica cada 7,5 años, Argentina, nuevamente, se encuentra en la antesala de una crisis de magnitudes desproporcionadas. En un contexto de diversos desequilibrios macroeconómicos profundizados por la inestabilidad política de la coalición gobernante (Frente de Todos), nos encontramos ante un escenario terminal. ¿Se asoma un nuevo rodrigazo?

 

Caracterizando al gobierno en un ámbito convulsionado por la continua crisis política y económica acentuada por la intempestiva renuncia del ex ministro Martín Guzmán “en un acto de responsabilidad por la patria” el pasado 4 de Julio. En su reemplazo, asumió Silvina Batakis, ex ministra de economía de la Provincia de Buenos Aires, en un contexto de credibilidad y reputación nula, marcado por los grandes desequilibrios macroeconómicos. 

 

Desequilibrio fiscal

Teniendo en cuenta el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en marzo del corriente año, en donde se preestableció que el déficit fiscal primario seria del 2,5%, y teniendo en cuenta el desarrollo del primer semestre, esa meta parece difícil de alcanzar. Según la prestigiosa consultora AMC, el déficit fiscal primario apunta a consolidarse en el 3,5%. Complementando a ello, se espera que el déficit fiscal consolidado en términos del PBI, sin contemplar empresas públicas, ronde por el 9% conformado por un 3,5% del mencionado déficit primario, 2% por intereses y 3,5% por el déficit cuasi fiscal. 

 

Según la Dirección Nacional de Estadística, y en pos de dimensionar los principales aumentos de la partida presupuestaria en términos reales, se caracteriza el aumento del gasto en: aumentos en subsidios a la energía (38%), programas sociales (28,9%), transferencias discrecionales a provincias (13,1%), gastos en personal (11%), y por último, jubilaciones y pensiones con un aumento del 6,3% en términos reales. 

 

La configuración fiscal de las grandes crisis que nos preceden son todo lo que tenemos por delante. El Rodrigazo estallo con un 14% del déficit consolidado, la crisis de Martinez de Hoz con un 11%, la hiperinflación del Alfonsín con un 8%, la convertibilidad con un 7%. Hoy en día hablamos en torno al 9%....

 

Desequilibrio monetario

Ante un contexto de reputación y credibilidad nula, y ante el denegado acceso a los mercados de créditos internacionales y nacionales, el gobierno nacional se financia mayoritariamente vía emisión monetaria. Por ejemplo, en el mes de junio, la principal fuente de ingreso del tesoro fue la emisión monetaria con 377.000 millones. Sus consecuencias, explicitadas directamente en el aumento generalizado de precios, impactan regresivamente sobre el conjunto de la sociedad. 

 

En la última semana, el INDEC publico la inflación de junio, que ronda en un 5,3%. Ello representa un incremento interanual del 64% y una inflación acumulada del 36,2%. Además, según diversas consultoras como Eco latina o Fiel, se estima que el mes de julio representara el mes con mayor inflación mensual registrada en los últimos años. 

 

En un contexto con un horizonte monetario hipotecado, todavía no estamos sintiendo el efecto de las montañas de emisión que produjo esta administracion ya que se estima el rezago en 18-24 meses promedio. En un contexto de mediano y largo plazo, la inflación tendera a subir para el periodo 2023-2024. A medida que transcurra el tiempo, miraremos al pasado con agrado. Para dimensionar, se detalla lo que hoy debería ser el valor técnico del dólar, para demostrar el tipo de cambio de equilibrio que surge del cociente entre los pasivos monetarios (11 billones) y las reservas netas del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Este tipo de cambio rondaría los $1.600. Hoy en día suena estrafalario, pero recordemos que este tipo de cambio en el 2019 daba $287, numero que hoy ya nos parece amigable…

 

Reformas estructurales

Dado el contexto actual y las expectativas marcadas a futuro, la economía argentina urge por reformas estructurales profundas en diversos ámbitos. En primer lugar, se debe reformar la estructura de gasto del estado. En ningún ámbito de la vida humana es sostenible una situación en donde constantemente se gaste mas de lo que ingresa. 

 

En segundo lugar, se deben bajar los impuestos para dejar de asfixiar al contribuyente e incentivarlo a producir. Según el Banco Mundial, la Argentina es el país que tiene la mayor presión fiscal sobre el sector formal de la economía. ¿Cómo es posible prosperar así?

 

Luego, se debe hacer una reforma laboral con urgencia. Los sindicatos, que actualmente promueven manifestaciones en favor del gobierno, no cumplen con su función de defender a los trabajadores. Actualmente, el país cuenta con aproximadamente 8 millones de personas trabajando en el sector informal. Por lo tanto, habrá que diagramar incentivos para que puedan unirse al sector formal de la economía, con todos los beneficios que ello implica en términos de derechos adquiridos. 

 

También, habrá que desregular la economía para que no afecte al sistema de precios en su función de transmitir información, coordinación y ajuste. La distorsión de precios relativos en la economía es un síntoma muy claro de ello al haber una ampliación en la dispersión de precios. Por ejemplo, suena raro que el precio de una zapatilla pueda costar lo mismo que un alquiler de un monoambiente en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. ¿No le parece?

 

En definitiva, Argentina es un país que potencialmente tiene los recursos naturales y el capital humano para crecer. Para ello, habrá que hacer un cambio con respecto a las decisiones que se vienen tomando. Es inminente que se tomen decisiones distintas para generar resultados diferentes, y así terminar con tomar siempre las mismas decisiones esperando resultados distintos.