La semana que perdió el peronismo

A una semana de la derrota de las PASO, el peronismo se recluyó bajo una carta que solo supo jugar Cristina. 

Por Enzo Caldora

Política Hoy

En esta última semana, definitivamente, Argentina no fue Suiza. La improvisación del gobierno en miras de salvar su imagen provocó que los argentinos disfrutemos, dentro de nuestra propia desgracia, de los titulares que cambiaban con el correr de los minutos. El domingo pasado el peronismo unido perdió por casi 10 puntos a nivel nacional, en un escenario que esperaba poder vanagloriarse, no hubo más que caras largas y un discurso vacío.

 

La estrategia del gobierno habia fracasado enormemente frente a una oposición que creían que no volvía más; "divide y triunfarás" unió al macrismo con el liberalismo para triunfar incluso en la Provincia de Buenos Aires. Mientras el lunes los mercados se levantaban en alza y el Peso se volvía a apreciar, los problemas comenzaron a surgir en el centro de una coalición que pareciera no tener ya solución. Alberto se encontró con las cartas de renuncias de cada uno de los funcionarios de Cristina, desde ministros hasta secretarios, que dejaban en su mano el poder de decisión que marcaría sus próximos dos años de gobierno. 

 

El peronismo unido perdió, incluso el ala más moderada que decidió ir por fuera del Frente de Todos con suerte logró superar las PASO. Las modificaciones dentro del gabinete eran más que necesarias, y esta vez Cristina lo pedía públicamente. La primera decisión del Alberto se oyó al final del día miércoles, no iba a aceptar ninguna renuncia. Parecía una decisión firme, pero vulnerable ante el monstruo del Kirchnerismo, el cual nunca pierde. 

 

Los falsos audios filtrados por la Diputada Vallejos decían lo que la vicepresidente no podía gritar: "Alberto sos un okupa"Nadie en su sano juicio puede creer que ese audio minuciosamente pensado era filtrado, y mucho menos con 11min de duración. Era necesario rescatar al nucleo duro del Kirchnerismo, aquel que no puede hoy ganar las elecciones por si solo, pero Alberto tampoco. La frutilla del postre la encontramos en el telegrama que Cristina hizo público, despegándose de cada uno de los errores del gobierno. 

 

La carta de Kirchner habla de Poncio Pilato, una lavada de manos impecable, en donde se indicaba que "Alberto decidía por si solo" cada una de las decisiones que llevaron a la Argentina del fifty-fifty50% de pobreza y 50% de inflación. Aquella discusión que debía únicamente quedar puertas adentro del despacho presidencial, se convirtió en una crisis institucional que blanqueaba un gobierno debilitado y sin conducción. Las cartas del juego quedaban ahora del lado de Alberto, quién tenía dos posibles jugadas. 

 

Por un lado el movimiento esperado, que el Presidente acepte las renuncias de cada uno de los funcionarios kirchneristas, blanquee la presión que el Kirchnerismo ejercía puertas adentro, y reconociendo los fracasos de sus políticas, rompa con el kirchnerismo. Las elecciones no las iba a dar vuelta, pero lo poco de moral que le quedaba, a un muerto político como era Alberto en 2019, lo podría haber convertido en quién destruyó a Cristina. 

 

Sin juego y yéndose al maso, acató cada una de las órdenes de su jefa. Modificó su gabinete casi por completo, acatando la llegada de Manzur a Jefatura de Gabinete, y aún peor, levantándole el cepo a la importación de droga de la mano de Anibal Fernández, nuevo titular de la cartera de seguridad nacional. Mientras que Cristina perdía a un solo ministro, Alberto dejaba ir a la mitad de su equipo, y también a sus ambiciónes presidenciales en el 2023. 

 

Nada se escuchó de Tolosa Paz, Santoro, Kicillof, ni de ninguno de los candidatos derrotados el domingo. Nada se escuchó de una oposición, que como decia Bonaparte: "si el enemigo se equivoca, no lo distraigas"Mucho se escuchó de una Cristina que finalmente nos pone a todos de acuerdo, la elección de Alberto presidente fue un grave error.

 

EC