Opinión|08 de mayo de 2022

La TV Pública, más gubernamental que estatal

El contenido político del canal es cada vez más marcado, y con menos pluralidad de ideas.

Por Gina Luciana Francini

Hace algunos días, Rosalía Giuffré fue echada de su cargo de subgerenta de producción de la TV Pública, en el que duró una semana. ¿El motivo? Ella es exfuncionaria de María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires, y de Hernán Lombardi en BA Música. 

 

Cynthia García, periodista de C5N, se encargó de difundir en Twitter la relación entre Giuffré y el macrismo, y que ella “figuraba como aportante trucha con dos transferencias de 900 pesos en la campaña PRO de 2017”. Para Jorge Rachid, actual asesor del gobernador Axel Kicillof, eso era “una barbaridad” y “debían dar marcha atrás”. Ninguno de ellos, sin embargo, se tomó la molestia de comentar que Rosalía Giuffré estaba reemplazando a un funcionario, Ariel Berlineri, procesado por retirar bolsas con $11,4 millones de pesos.

 

La TV Pública es, entonces, un medio de difusión funcional al gobierno, no al Estado. No sólo su programación se basa en la ideología del gobierno de turno, sino que ahora es “una barbaridad” que trabajen aquellos ajenos a la ideología del de turno. 

 

Esto no es nuevo. La TV Pública ha tenido múltiples nombres, pero la política siempre ha estado presente, desde la primera emisión: aquella toma de la Casa Rosada de donde asomaban Perón y Evita, pasando por gobiernos militares y radicales, antes de llegar al kirchnerismo. Aún así, nunca se ha visto una programación y un organigrama tan estrictamente, fervientemente e indisimuladamente partidarios al gobierno. Incluso durante el mismísimo gobierno de Perón, con aquella emisión mencionada anteriormente, la pobre TV Pública ha tenido momentos sobrios, y sobre todo durante la vuelta de la democracia. Pero pareciera que esos días han quedado atrás gracias al kirchnerismo.

 

Hacia fines del año pasado, el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) dijo que "el oficialismo gobernante ha naturalizado el uso partidario de la televisión y de la radio públicas -y de la agencia informativa oficial- y, en consecuencia, ha dejado de lado los objetivos para las que han sido creadas. En este tiempo, sus contenidos quedaron asociados a una institución partidaria".

 

Programas como 678 (ahora 679) donde con frecuencia habían invitados como Beatriz Sarlo o Victoria Donda; Desiguales, que constantemente critica a la oposición, e incluso Zamba, un dibujito que recrea los principales sucesos de la historia argentina con una perspectiva K (y ahora con perspectiva de género, según Tristán Bauer, ministro de cultura).

 

La TV Pública es sólo una pequeña parte del autoritarismo gubernamental que estamos viviendo. ¿Por qué hay tanta polémica por Rosario, y no por Ariel, su antecesor? ¿Por qué ella no pudo seguir trabajando, y de él no se dijo ni una palabra? Lamentablemente, como argentinos, estamos acostumbrados a controversias que no se le dejarían pasar a ningún otro gobierno, y que, al igual que en el caso de Giuffré, no tienen ninguna consecuencia para los que mandan. Y así seguimos presenciando injusticias. Con esperanza, un día, sí la tengan, y hechos como este no sucedan más.