Opinión|31 de julio de 2022

Los eficaces pivoteos de la diplomacia Albertista

Si bien la prensa ha hecho foco en la pronunciación del canciller, el Albertismo puede presumir de muchos logros a nivel internacional en uno de los contextos más adversos e inciertos de la historia moderna. El bilardismo como estrategia diplomática y el bidonazo a los mexicanos.

Por

Tobías Belgrano

Lic. en Ciencias Politicas (UCA)

La pandemia, la guerra en Europa y la crisis energética en el mundo, han erosionado la capacidad de acción de las instituciones internacionales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha quedado completamente desdibujada a los ojos de muchos ciudadanos tras la pandemia. Asimismo, la impotencia de las Naciones Unidas para frenar el avance ruso sobre Ucrania socavó la capacidad del organismo de garantizar “la paz y la seguridad internacionales” descritas en su carta magna.

 

En este contexto, la Argentina siendo un país históricamente periférico del concierto internacional ha realizado apuestas diplomáticas que han rendido sus frutos, a pesar de utilizar por momentos estrategias poco ortodoxas para alcanzar sus objetivos.

 

El primero de estos ejemplos ocurrió en los Ángeles, durante la novena Cumbre de las Américas que se llevó a cabo en el mes de junio. El Presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden optó por no invitar a Nicaragua, Cuba y Venezuela, debido a su situación actual de DDHH.

 

La negativa llevó a varios países de la región a amenazar al Demócrata con vaciar la conferencia  en acto de protesta. El reclamo fue encabezado por Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México acompañado por los gobiernos de Bolivia, Argentina, las 14 naciones nucleadas en la Comunidad del Caribe (Caricom) y por supuesto, Nicaragua, Cuba y Venezuela. Incluso Bolsonaro en una manifestación de su retórica Trumpista amenazó con faltar a la cumbre. Para sumar picante al asunto, el inquilino del Palacio del Planalto deslizó una mordaz crítica a su par estadounidense: “pasó delante de mí como si yo no existiera. Fue el tratamiento de él con todo el mundo. No sé si será la edad.”

 

Esta situación fue aprovechada por los inquilinos del palacio Anchorena, que con picardía diplomática utilizaron el off con el objetivo difundir una supuesta contra-cumbre en los Estados Unidos repitiendo lo sucedido en Mar del Plata en el 2006, pero en suelo norteamericano. Lo que hubiese terminado en un absurdo sin precedentes que impactaría en la imagen del gobierno de Biden a la vista del mundo.

 

La “anuencia” demostrada por la Cancillería Argentina a participar derivó en un llamado telefónico del presidente de Estados Unidos, que se extendió por 25 minutos. Esta conversación terminó con una invitación al Presidente Argentino a una reunión bilateral en Washington, una foto muy anhelada por el Albertismo.

 

Fernández participó de la Cumbre con la excusa de su presidencia pro tempore de la CELAC, de esta manera pudo actuar como representante de los países excluidos (cosa que fue agradecida mediante declaraciones públicas por los presidentes de Cuba y Venezuela) y utilizar la retórica latinoamericanista en su discurso de apertura. Todo esto sin perder la oportunidad de mostrarle al líder demócrata fotos de su recién nacido Francisco.

 

Sin embargo, kilómetros al sur del río Bravo, Andrés Manuel López Obrador se enardecía por el doble juego de su par argentino. El pivoteo de Fernández dejó expuesto al Presidente mexicano frente a la casa blanca, y posó como líder regional en la Cumbre de las Américas a los ojos al establishment diplomático de Washington. Lo que en el folklore del bilardismo se conoce como “Bidonazo”.

 

Además, el Jefe de Estado fue invitado al G7 siendo la única nación latinoamericana invitada a participar de dicho foro. En el marco de la guerra en Europa sumado a los posicionamientos políticos de los integrantes del Grupo de los 7, las declaraciones del Presidente de “ser la puerta de entrada de Rusia en América Latina” no pasaron desapercibidas por los medios europeos. Pero a pesar de todo, Alberto Fernandez fue incluido en la conferencia, lo que habla mucho de la perspicacia diplomática y plasticidad política que existe en el Palacio San Martín.

 

Asimismo, podemos incluir la firma del tratado de adhesión a la Nueva Ruta de la Seda firmado con China, y la cada vez más cercana posibilidad de incorporación al bloque de los BRICS. Las prioridades de la Cancillería hablan de una agenda multilateral que prioriza los intereses argentinos pese la caótica coyuntura actual.

 

A ojos de la diplomacia tradicional, podemos hablar de estrategias poco ortodoxas de acercamiento. Sin embargo, si se observan los resultados y los espacios brindados por las grandes potencias, durante la gestión Cafiero se han realizado interesantes acercamientos a distintas instituciones internacionales. 

 

La diplomacia es un juego donde son importantes las formas y protocolos. Sin embargo, en este  contexto internacional los lugares que una nación ocupa hablan acerca de la inserción que tiene determinado país en la arena internacional.  En criollo, podemos decir que la estrategia del gobierno con los condicionantes internos y externos ha logrado jugar algunos partidos con equipos de primer nivel internacional.