¡Orgullo nacional! ¡Vergüenza estatal!

Silvana Gómez Juárez es un ejemplo del deporte argentino. Pero el Estado oprime el talento y no deja prosperar a los deportistas.

Por Lucía Montenegro

Precandidata a legisladora porteña por La Libertad Avanza. Presidente de UNITE CABA.

Silvana Gómez Juárez, más conocida como “La Malvada”, realizará uno de los acontecimientos mas importantes del mundo marcial de nuestro país: será la primera mujer argentina en disputar una pelea en el prestigioso Ultimate Fighting Championship (UFC). Sin embargo, eso que nos llena de orgullo tiene un correlato con los errores que la casta política viene cometiendo hace décadas.

 

Conozco a Silvana desde hace un par de años. Me tocó pelear con su hermana. Sin dudas, otra fuera de serie y ejemplo de luchadora. “La Malvada” es una de las tantas luchadoras de la familia marcial que se esfuerza por dejar al deporte argentino en lo más alto de las consideraciones mundiales. 

 

Silvana tiene 36 años y proviene de Tucumán. Perteneciente a la familia marcial desde los 5 años, como me pasó a mi, creció en un tatami (su padre también es profesor de artes marciales). La Malvada tiene un interesante récord de 12 peleas profesionales, con 10 victorias, 2 derrotas y ningún empate. Sin embargo, desde 2019 está radicada en Tijuana, México. El gimnasio “entram gym Tijuana” la acogió para poder desplegar todo su potencial en el deporte a nivel internacional y bajo los estándares del alto rendimiento. Mas allá de su debut en el torneo de UFC del empresario Dana White, Silvana ya había tenido una pelea muy importante en el Ultimate Challenge Warrior de México, donde ganó ante la brasileña Gilsely Perea. Ganó, gustó y goleó, como diría el otrora técnico de fútbol Angel Cappa. Mr. White lo confirmó al subirla al ring en la élite de las artes marciales, este sábado en Las Vegas a las 14 horas argentinas, donde se verá cara a cara contra la luchadora mexicana Lupita Godinez.

 

Su debut en la franquicia más importante de las artes marciales nos llena de orgullo, pero deja algunas conclusiones poco felices para los argentinos, en especial para los peleadores. ¿Por qué se tuvo que radicar en México? ¿Por qué hay tantos peleadores argentinos amateur pero pocos profesionales? ¿Por qué cuesta tanto viajar a competir? ¿Cuál es la responsabilidad de la casta política en todo esto? ¿Sirvió realmente el “estado presente”? Todos los que hemos pasado de alguna u otra manera por este maravilloso mundo de las artes marciales, y el deporte en general, fuimos testigos del enorme potencial de los deportistas argentinos. Pero siempre la constante fue la imposibilidad de llevar proyectos reales y competitivos. Como les sucede a los emprendedores con la presión tributaria y el sinfín de inconvenientes de un estado asfixiante, los deportistas argentinos, subsumidos en este espacio geográfico, también sufrimos las consecuencias

 

Falla el Estado al ser tan opresor en todos los sentidos. E incluso falla el cuento que nos quieren vender de “Estado de bienestar”, “justicia social” o el ya trillado eslogan del “Estado presente”. Supongamos que el estado presente sea algo bueno, claramente hizo todo mal. Lo que prometió no cumplió. Hay dos alternativas: o es mentira el cuento o son incapaces. Que el lector elija lo que quiera. Ya lo planteó el judoca tucumano Emanuel Lucenti durante las últimas olimpiadas:

 

“Qué habría pasado si hubiese tenido un poquito más de apoyo, un campo de entrenamiento. Creo que soy una figura calificada en el deporte argentino, lo he demostrado más allá de lo de hoy. Me tocó vender todo y tuve la suerte que mi familia y la de mi esposa me prestaron dinero para poder seguir. Espero que los que vengan de abajo no tengan que pasar lo mismo que yo, tuve que vender mi auto, dormir en un aeropuerto. 

 

Los deportistas, como todos, somos víctimas del trabajo pésimo de los dirigentes políticos y de la opresión malvada del estado. Todos los problemas que surgen de la no consideración al concepto de libertad, de los malos manejos de la economía y de la corrupción, generan un sinfín de situaciones que nos afectan a todos (menos a la casta política). Yo me pregunto, ¿Por qué no se crean nuevos y buenos gimnasios bien equipados para el alto rendimiento? ¿Por lo mismo que no se quieren poner nuevos emprendimientos? ¿Por qué la gente se puede comprar los elementos para practicar el deporte? ¿Por la misma razón de que cada día tenemos menos poder adquisitivo? ¿Por qué es tan utópico pagar un boleto de avión? ¿Por la misma razón que ni siquiera podemos pagar un alquiler? ¿Por qué hay tantos deportistas con capacidades naturales que no son competitivos? ¿Por la misma razón que hay gente muriendo de hambre en uno de los países que mas alimento genera? La respuesta sigue siendo la misma, por la casta política y su corrupción. 

 

Lamento profundamente que las artes marciales y el deporte en general no saquen muchas más Silvanas Gómez Juárez o Ignacios Caplonch o Lioneles Messi. ¿Por qué triunfar en Argentina tiene que ser un caso aislado y no algo normal? ¿Por qué? Me gustaría que el lector se quede con 3 preguntas: 

 

¿Por qué tenemos que seguir lidiando con esta casta política con el enorme potencial que tenemos? 

 

¿Por qué tenemos que vivir tan asfixiados por el estado? 

 

¿Por qué no sacamos a patadas a todos los corruptos y hacemos la revolución de la moral?

 

 

LM